Filetes en salsa, tiernos y jugosos. Adapta la cantidad a tus necesidades y tendrás unos filetes llenos de sabor.
Hay recetas que demuestran que no hace falta complicarse para conseguir un plato extraordinario. Estos filetes de babilla guisados en olla a presión son un buen ejemplo: pocos ingredientes, una preparación sencilla y un resultado sorprendentemente tierno y sabroso.
La babilla es una pieza de carne muy agradecida. Bien cocinada queda tierna y jugosa, y en esta receta, además, conseguimos una salsa ligera y llena de sabor gracias al rehogado previo, un toque de Tabasco y el jugo de la propia carne.
Yo los he acompañado con pisto casero, una combinación que me encanta, aunque podéis elegir la guarnición que más os guste: patatas, arroz, verduras o incluso unas buenas rebanadas de pan para no dejar ni una gota de salsa.
Ingredientes para 3 – 4 personas
- 550-600 g de filetes de babilla, cortados en trozos
- 30 g de aceite de oliva
- Sal al gusto
- Unas gotas de Tabasco, al gusto
- 1 cucharadita de fécula o almidón de patata
- 200-250 ml de agua
- Pisto casero para acompañar
- Sal al gusto
Elaboración

- Comenzamos cortando los filetes de babilla en trozos de tamaño mediano.
- Ponemos los 30 g de aceite de oliva en la olla y, cuando esté caliente, incorporamos la carne. La rehogamos a fuego medio-alto, removiendo para que se dore ligeramente por todos sus lados.
- Añadimos un poco de sal y unas gotas de Tabasco. La cantidad dependerá de lo que os guste el picante; no buscamos que pique demasiado, sino aportar ese pequeño toque que realza el sabor de la carne.
- Una vez rehogados los trozos de babilla, añadimos una cucharadita de fécula o almidón de patata y mezclamos bien para que se integre con los jugos que ha soltado la carne.
- A continuación incorporamos entre 200 y 250 ml de agua. Con 200 ml conseguiremos una preparación algo más espesa y con menos salsa; con 250 ml tendremos más jugo, perfecto para los que, como yo, disfrutamos de mojar pan.
- Cerramos la olla y, una vez alcanzada la presión, cocinamos durante unos 10 minutos a fuego medio, sin mantener una intensidad excesivamente alta.
- Después dejamos que la olla pierda la presión de la forma indicada para nuestro modelo y abrimos, y si queremos ponemos 1 o 2 min., a fuego fuerte para concentrar la salsa.
Una receta sencilla, para guardar y repetir.
¡Buen provecho
Trucos para que la babilla quede perfecta
- No tengáis prisa al rehogar la carne. Aunque después la vamos a cocinar en la olla, merece la pena dorarla ligeramente antes. Ese primer rehogado es fundamental para potenciar el sabor.
- El Tabasco, con moderación. No queremos que el plato se convierta en una receta picante.
- La fécula o almidón de patata se añade después del rehogado. Una cucharadita es suficiente. La mezclamos bien con la carne antes de incorporar el agua y conseguiremos una salsa ligada, sin necesidad de añadir más espesantes.
- Con unos 200 ml de agua tendremos menos salsa y una preparación más concentrada. Si sois de los que disfrutáis de una buena salsa para mojar pan, utilizad 250 ml.
- No os paséis con la temperatura. Una vez que la olla haya alcanzado la presión, mantened un fuego medio. No hace falta cocinar a una potencia muy alta.
- El tiempo puede variar según vuestra olla. En este caso, con 8 minutos a fuego medio quedó muy tierna y jugosa. Como cada olla a presión es diferente, si es la primera vez que preparáis la receta, podéis comprobar el resultado y ajustar el tiempo en futuras ocasiones.
- Dejad que la carne repose unos minutos al abrir la olla. Este pequeño reposo permite que la salsa se asiente y que los sabores se integren todavía mejor.

