Conejo de Campo con Tomillo, Flauteado

Una versión diferente del conejo flauteado, que antiguamente se hacía en sartén al fuego de leña. Tierno, aromático y lleno de sabor, conserva la esencia de la cocina casera con un toque especial que conquista cualquier mesa.

Ficha técnica

Raciones: 2 o 3 según tamaño.
Tiempo de preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 1 h 15 min + 30 min reposo en horno
Tiempo total: 2 horas aprox.
Nivel de dificultad: Fácil
Método de cocción: Horno

Ingredientes

  • 1 conejo de campo limpio de 850 g aprox., cortado en 4, y la cabeza abierta por la mitad.
  • Sal al gusto.
  • 30 g de aceite de oliva virgen.
  • 100 g de vino blanco.
  • Tomillo fresco o seco (al gusto, unas ramas o 1 cda)
  • Ajo en polvo.
  • Utensilios:
  • Fuente de cristal (para horno)
  • Papel de aluminio (para sellar)
  • Horno de cristal, convencional, o freidora por aire a 180º.
  • Vinagre para flautearlo, (preferiblemente pulverizado)

Preparación

  1. Colocar el conejo troceado en una fuente de cristal.
  2. Sazonar.
  3. Rociar con el aceite y el vino blanco.
  4. Espolvorear con tomillo.
  5. Tapar bien la fuente con papel de aluminio, sellando los bordes.
  6. Introducir en horno precalentado a 200 °C durante 1 h – 1 h 15 min.
  7. Pasado el tiempo, dejar reposar dentro del horno apagado 30 minutos con el calor residual.
  8. Retirar el papel, pulverizar con vinagre por los dos lados.
  9. Gratinar unos minutos a 200º, primero por un lado y luego por el otro, hasta dorar.

Servir, acompañado de patatas asadas, verduras al horno o una ensalada fresca.

Sugerencias

  • Se puede utilizar conejo que no sea de campo o pollo, reduciendo unos 20 o 30 el tiempo de cocción, con el mismo reposo y dorado.

Nota cultural e histórica

Aunque la palabra no aparece en recetarios oficiales ni en diccionarios gastronómicos, el término “flauteado” se utilizaba para describir una técnica sencilla pero característica: rociar la carne de conejo, perdiz o ave de corral con un poco de vinagre y darle un acabado dorado y crujiente al fuego, es algo que se transmitió oralmente en las cocinas rurales como un gesto final para “alegrarlo». Hoy en día, sobrevive en la memoria popular como parte de la identidad culinaria manchega, especialmente en la provincia de Albacete y pueblos colindantes.

En honor a mi padre, natural de El Bonillo, (Albacete)

Este plato me lleva directo a mis raíces. Él lo preparaba con paciencia: lo sazonaba y doraba en su sartén al fuego, con aceite, ajos y tomillo. Cuando ya estaba bien dorado, lo bañaba con vino y lo dejaba cocer tapado, hasta que estaba tierno y jugoso con su propia salsa. Entonces avivaba el fuego, lo rociaba con un chorro de vinagre, al verlo brillante y crujiente, me miraba con una sonrisa cómplice y me decía:
—Hija, ya esta flauteado, vamos a comer.